Kokinawa sin zapatos en casaKokinawa sin zapatos en casa
por Isaac Higa Yara

Las parejas de japoneses

    Estuve trabajando cerca 6 meses en la Universidad con otros estudiantes extranjeros y japoneses y recién en la última semana me enteré que un japonés y una japonesa que también trabajaban conmigo eran pareja, pero no desde esa última semana, sino desde hacía ya más de un año!!!

    Ni siquiera me enteré en el mismo grupo, sino muy por el contrario en una feria de la ciudad de Nago, los vi caminando juntos (pero no revueltos) y me animé a preguntarles si eran  enamorados, “desde hace un año” me respondieron. Tremenda sorpresa, nada importante para mí, ni enterado del tema, pero me pregunté ¿por qué no me había dado cuenta? No me di cuenta porque no tenía por qué darme cuenta. Un hombre, una mujer que hablan conmigo como si fueran amigos, que se miran como si fueran amigos, que no se tocan, que no se saludan con beso, menos quizá delante de otras personas, que no caminan de la mano, mucho menos abrazados, muchísimo menos aún con la mano en el bolsillo de la otra persona, un hombre que no le cede el paso a la chica etc… No hay ninguna demostración pública
* de cariño o, mejor dicho , de vinculación. Nadie se daría cuenta que son enamorados. Yo tampoco me di cuenta de ello.

    Así aprendí cómo es la mayoría de parejas de japoneses que, comparadas con las parejas peruanas, se les podría considerar como un poco “distantes entre ellos”. No creo que esas diferencias sean un problema en sí mismo. Cada tipo de pareja busca y consigue su propio balance y equilibrio, cada cultura es diferente a la otra y es lo que se va aprendiendo y enseñando de generación en generación.

    El problema (o el lado interesante) sería el caso en que un japonés esté saliendo con un chica no japonesa (digamos peruana) o viceversa. Una peruana que aprendió a ser abrazada mientras caminaba por la calle, ahora, saliendo con un japonés que ni se le ocurre siquiera tomarle la mano, podría sentirse ignorada. En la otra vereda un peruano intenta caminar abrazado a una japonesa pero como ésta se pone colorada como un tomate, él tiene que dejar las expresiones de cariño para otro momento.

    Si bien se mantienen esas diferencias culturales, estoy seguro que poco a poco se van a ir superando y, sin querer se un terrorista de los hábitos conservadores, las tradiciones japonesas son las que van a pasar al olvido en algunos años. Yendo más allá aun, quizá luego podamos ver a los japoneses abriendo la puerta del carro a las japonesas, dejando que sean las mujeres las que se sienten primero en la mesa, que sean ellas las que pasen primero a cualquier lugar y, quizá muy remotamente, que sean ellas las que se queden sentadas en la mesa mientras los hombres van terminando de lavar los platos

* La demostración pública no creo que sea sólo pública. En una encuesta realizada por la compañía Durex, los resultados muestran que las parejas de japoneses son los que menos encuentros íntimos tienen, solamente 46 al año en promedio, mientras que las francesas, que está en primer lugar, llegan a 137.


Capítulo 1: La felicidad está en nuestra vereda
Capítulo 8: Las diferencias culturales
Capítulo 10: Larga vida en Okinawa


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